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JERARQUIA

NUESTRA METROPOLI TIENE SU SUCESION APOSTOLICA PROCEDENTE DE LA IGLESIA GRIEGA DEL VIEJO CALENDARIO CUYOS OBISPOS FUERON CONSAGRADOS POR OBISPOS DE LA IGLESIA RUSA FUERA DE RUSIA



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MISION COSTA RICA
sábado, 28 de noviembre de 2009

CANONICIDAD

Por el Muy Rev. P. Peter Miln, B.A, M.Th, Ph.D, D.D.

“No existe, por supuesto, tal cosa como una Jurisdicción “canónica” Ortodoxa, a pesar del hecho de que esta terminología, venida de occidente, se ha deslizado últimamente en nuestro vocabulario eclesiástico. No hay tampoco Iglesias “oficiales” Ortodoxas; una categoría que ha producido el movimiento ecuménico actual” ¡Palabras valientes del Arzobispo Chrysostomos de Etna!

Y él continúa señalando que si no fuese este el caso, ¡entonces los Padres Capadocios, los Monjes Estuditas y los Hesicastas Palamitas, tendrían que ser considerados como “casi-canónicos” y “no-oficiales”! Es cierto que hasta principios del siglo XX, la Iglesia Ortodoxa tenía como prueba de canonicidad la perspectiva presentada por San Irineo de Lyons: que una Iglesia debe seguir las enseñanzas de Jesús, que sus obispos posean la Sucesión Apostólica y que esté en comunión solo con aquellas Iglesias que hayan mantenido ambas, las enseñanzas y la sucesión. En otras palabras, una combinación de Fe y Gracia es lo suficiente para que una Iglesia sea miembro del Cuerpo de Cristo. San Ignacio de Antioquia añadió la palabra Amor a esta ecuación, expresando el punto de vista de que la Iglesia Ortodoxa es la Unidad de la Fe y el Amor; por otro lado San Vicente de Lerins enfatizaba la Tradición de Fe, Orden, Adoración y Piedad como se confesaba al principio “en todas partes, siempre y por todos”.

Sin embargo, durante el siglo XX una atmósfera envenenada se hizo aparente, que en parte emanaba de la expansión de la diáspora, trayendo con ello problemas políticos y étnicos. La importancia de Fe, Gracia, y sobre todo Verdad, se llegó a perder en un cenagal de odio, insinuaciones, distorsiones, “consagraciones” dudosas, y mentiras manifiestas. De ahí nació la idea de que la canonicidad dependía, sobre todo, de que una Iglesia debería estar reconocida y en comunión con el Patriarca de Constantinopla. En el mejor de los casos, esto hacía que el falible ser humano fuese el árbitro de la Gracia de Dios, minando la vieja aceptación de que todos los obispos son iguales. Si hemos de creer esto ¿no sería mejor que aceptásemos las doctrinas de Roma? Igualmente tendríamos que decir que es el dinero el que actúa como árbitro final. Deberíamos recordar el Canon XXIV del IV Concilio Ecuménico: Cualquiera que violare la Iglesia de Dios, es decir, que compre o venda por codicia y envidia, estará vendiendo el lugar de reposo de su alma en el cielo…” El XXIX Canon de los Apóstoles, refuerza esta declaración. ¿Podría, por tanto, ser correcto que el Fanar rechace aceptar la canonicidad del Patriarcado de Kiev hasta que éste obtenga el dinero necesario para tal reconocimiento? Y, aparte del dinero, cuando por un breve periodo de tiempo, bastante recientemente, el Patriarcado de Moscú rompió relaciones con el Patriarcado Ecuménico, ¿puso alguien en duda que la poderosa Iglesia Rusa había cesado de ser canónica?

En la verdadera Ortodoxia, la canonicidad no está determinada por individuos ni por políticas de Iglesia, sino por las decisiones de los Concilios Ecuménicos. No existe ni un solo Canon promulgado por cualquiera de los Siete Concilios Ecuménicos, que ni remotamente sugiera que cada Jurisdicción Ortodoxa deba estar en completa comunión con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla. Sería ruin sugerir que dada su gran disminución territorial (el gobierno Turco le recordó recientemente la escasa población cristiana en su Sede) fuese despojado de su título de Primero entre Iguales. Él podría muy bien permanecer como primer portavoz de la Iglesia (a pesar de que el Patriarca actual se regodea con el ecumenismo, causando controversia entre muchas Iglesias sobre este acatamiento) Pero nunca él debería ser considerado como ejecutor jurisdiccional ni temporal, ni eclesiástico. Él es simplemente el 270 sucesor del Apóstol Andrés en la sede de Constantinopla, y ese es el mayor de sus honores.

El poder eclesial ejercitado por cualquier obispo, es ejercitado genuinamente sólo de acuerdo con los Cánones. Un obispo no puede hacer canónico lo que es claramente no-canónico. Viene a mi mente la situación de la Iglesia Ortodoxa en las Américas. Puede que el que esto escribe esté equivocado, pero hay algo así como catorce diferentes jurisdicciones en el continente americano. El Canon III del Primer Concilio Ecuménico es bastante claro sobre este particular: solo debe haber un obispo en una ciudad. El Proto-presbítero Alexander Schmemann ha dicho en su consideración, sobre los problemas que se enfrenta la Ortodoxia en América que, si existe un principio de canonicidad claro y universal es el de la unidad jurisdiccional. Sin embargo es una distorsión de esta consideración tratar de extraer de esta idea el que solo haya una unidad jurisdiccional en todo el planeta. Cada jurisdicción tiene un derecho canónico para ejercitar esa jurisdicción dentro de su territorio; y un convenio en Amor fraternal tiene que llegar a los lindes de ese territorio. Constantinopla, Antioquia y Moscú parece ser que no están actuando canónicamente cuando cada uno coloca un obispo en una misma ciudad.

Esta situación en América trae a la mente de uno a considerar el asunto de la Sucesión Apostólica como verdadero terreno para la canonicidad. Ambos, Eusebio e Irineo en sus escritos mencionan las sucesiones episcopales en términos de sus “cátedras” y no la de sus consagrantes. En otras palabras, la Sucesión Apostólica no puede quedar reducida a una “lista de compra” de sucesivos ordenantes. Ello no representa una autosuficiente “orden” de obispos. Es por esta razón por la que los “obispos” vagantes trazan su Sucesión Apostólica a través de hombres sospechosos como Matthew y Villate (de triste memoria) y totalmente heréticos. Por otro lado la Sede de Roma, en 1896, rechazó las Órdenes Anglicanas declarándolas inválidas; una decisión con la que la Iglesia Ortodoxa está completamente de acuerdo; en parte cimentado porque la Iglesia de Inglaterra no mantuvo el episcopado diocesano histórico en el tiempo de la Reforma. La Sucesión apostólica tiene que ser trazada a través de una “cátedra” definida y con un propósito específico. Donde quiera que haya una brecha o un vacío, como por ejemplo el obispo designado por Moscú para la diáspora en América, volviendo a Rusia durante la revolución y después desaparecido, o Cirilo y Metodio introducidos en el corazón pagano de Ucrania; entonces la continuidad o la misión cuenta con el aumento orgánico dentro del resto de la Iglesia local o en manos de los misioneros, debiendo ambos permanecer fieles a la “cátedra” que los elevó por esa causa específica. Continuando con América como un ejemplo, en 1924 la Iglesia allí celebró un Sobor en Detroit de cara al gran peligro espiritual con el que se enfrentaba. Para asegurar una continuidad de Vida, Fe y Orden, proclamó la autonomía. Por eso Moscú condenó la recién nacida Iglesia como cismática, y procedió a establecer su propio Exarcado. ¿Quién llevaba razón?

En un análisis final tenemos que tomar en cuenta el hecho de que la “Tradición” no es simplemente una conformidad con un pasado moribundo. La “Tradición” es una cosa viva. Es la fuente de la “Verdad”; “…conoceremos la verdad, y la verdad nos hará libres”. Y es demasiado a menudo, cuando considerando Tradición y Verdad, la respuesta bulle con el sentido común. La Iglesia no puede quedar reducida a meras consideraciones jurisdiccionales. Ella es un organismo vivo. La analogía de su parto es útil aquí. Un infante vive en el seno de su madre. Después, cuando nace, llega a separarse individualmente, mientras que, al mismo tiempo retiene una unión indisoluble con su madre. No es posible para ningún agente humano cortar esa conexión.

Así sucedió con la Iglesia en América. Desde principios del siglo XVIII, en Alaska, de manos de los misioneros, la Iglesia en América fue creciendo gradualmente, hasta que como resultado de la violencia en la tierra de sus padres, fue desechada a un estado independiente. Creció y floreció. ¿Con qué lógica, por tanto, persiguió Moscú detener el crecimiento; tratando de sofocarla y plantar en su lugar una nueva criatura? Una Iglesia no puede ser creada simplemente por un fiat jurisdiccional cuando es claro que la Iglesia ya existe. Hago mención de Schmemann cuando exclama con incredulidad: “Un Obispo virtualmente sin parroquias es reconocido como “canónico” porque él es reconocido por su Patriarca, pero un Obispo de la misma Iglesia con una diócesis floreciente y con raíces orgánicas en la continuidad real de la Iglesia, es declarado “no-canónico” por carencia de tal reconocimiento.”

En conexión con el Patriarcado Ruso, el Metropolitano Evloghios de Milán (bajo cuyo Omoforio está la Iglesia Oriental Hispánica) ha llamado nuestra atención por la corriente situación, que otra vez cuestiona un verdadero entendimiento de canonicidad. Mientras que el Sobor en Detroit estaba estableciendo la continuidad de la Ortodoxia en América, en otro lugar, la Iglesia Rusa en el Exilio (la Iglesia Ortodoxa Rusa fuera de Rusia; la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Extranjero) se estableció continuando la verdadera tradición Ortodoxa Rusa, sin trabas por las restricciones del “Sergianismo”. El Patriarcado de Moscú prontamente los declaró no-canónicos. Ahora, después de 70 años de antagonismo, y sin ningún movimiento teológico por ninguna de las dos partes, las dos Iglesias se han abrazado de nuevo. De repente, el Patriarcado de Moscú ha reconocido la sucesión y los sacramentos de la Iglesia Rusa en el Exilio. Y una situación interesante sucede ahora en Grecia donde en 1960 y 1962 obispos de la Iglesia Ortodoxa Rusa en el Exilio consagraron a siete obispos para preservar la continuidad de la Iglesia Griega del Viejo Calendario. ¿Reconocerá Moscú como canónicos a los vetero calendaristas griegos y a aquellas Iglesias que están en comunión con ellos? ¿O solo los rusos son válidamente reconocidos?

La canonicidad no depende de un principio abstracto de validez. Si nosotros aceptamos “validez” como piedra de toque, entonces nos dirigimos a lo que puede ser descrito como una vista “mágica” de la Iglesia y a una grave distorsión de eclesiología. Desafortunadamente la Tradición Canónica, una vibrante y viviente realidad, ha llegado a ser Ley Canónica, con todas las contradicciones y formalismos reguladores que ello implica. Los Cánones fueron hechos para que los cristianos tuviesen un orden y no para forzarlos a ponerse una camisa de fuerza de legalismo, como ha dicho el Padre Serafín Rose de Platina. El concepto de la Iglesia, como una entidad espiritual y sacramental, ha sido subordinado al concepto de Iglesia como una organización. Pero aparte de la constitución de la Iglesia, el propósito de los Cánones es defenderla y clarificarla. Esto, en el caso de “reconocimiento” (por carecer de un término más apropiado) los Cánones llevan a la “unidad” como esencia de la Iglesia. La unidad de los hombres con Dios en Cristo y la unidad de los hombres con ellos mismos en Cristo; tal unidad está expresada en la persona del obispo como parte de la Sucesión Apostólica.

Es aparente en el caso de nuestra Iglesia en Sud América que un número de obispos están fallando al no apreciar esta función unificadora y están emulándose unos con otros para establecer o mantener su propia Canonicidad, como ellos, a menudo erróneamente, entienden este término. Esto conduce a toda clase de “verdades” que están siendo discutidas. Una de estas, desde luego, es la idea de que un obispo al dejar una Iglesia local, deja de ser obispo. Esto es cierto, en caso de que él haga esto para establecer una jurisdicción personal, o como resultado de despecho, pero no es así si él lo hace con fe para servir otra comunidad establecida. Si un obispo se separa de su Iglesia madre por un asunto de fe, puede decirse que está siguiendo el ejemplo de una personalidad como fue San Juan Crisóstomo. Esto ha ocurrido por cierto recientemente en el Reino Unido, donde el Obispo Basilio de Sergievo dejó el Patriarcado de Rusia, siendo despojado por ello, pero continúa sirviendo como obispo bajo el Patriarcado Ecuménico. Puede decirse que los que resisten sinceramente son los verdaderos conservadores de la Ortodoxia válida. Del mismo modo, un sacerdote ordenado por un obispo válido no puede ser reordenado en otra jurisdicción simplemente por posesión de la “canonicidad”, o porque varias jurisdicciones étnicas están luchando una guerra sin cuartel tratando de robar clérigos. Por cualquier clase de violación de las reglas esto es totalmente una situación “no-canónica” (en el verdadero sentido de la palabra) y la jerarquía en ella envuelta se expone abiertamente a ser despojado bajo el Canon Apostólico 68.

¿Cómo terminar? Es una tentación decir que Dios conoce a sus santos; que Él conoce los secretos de nuestros corazones; y que en el Día Final todo será revelado. Mientras tanto, sin embargo, tenemos que vivir en un mundo imperfecto, y que sólo a menudo los enemigos de la Iglesia son sus propios miembros; Nuestro Señor mismo lo profetizó.

La Iglesia Oriental Hispánica sólo puede seguir segura en el conocimiento de que goza de plena canonicidad, y que camina mano a mano con los Padres y los Santos. ¡Alabado sea Dios!

CATECISMO ORTODOXO




LA IGLESIA ORTODOXA

Contenido: ¿Qué es la Ortodoxia? ¿Qué es la iglesia Ortodoxa? ¿Dónde se halla contenida la doctrina Ortodoxa? Diferencias doctrinales entre la iglesia Ortodoxa y Romana. ¿Por qué soy Ortodoxo? ¿Qué enseña la Ortodoxia? Religión. La revelación divina. Sda. Tradición y Sda. Escritura. Dios Unidad y Trinidad. El problema del dolor y de la muerte. El Espíritu Santo. Jesucristo. La Madre de Dios. Seguidores de Cristo. El Pecado. Otras doctrinas de N. S. Jesucristo. La comunión de los santos. Un compendio de nuestra fe Ortodoxa. Los mandamientos de la ley de Dios. Las Bienaventuranzas. La gracia de Dios. El sacrificio de la misa. Epílogo de la primera parte.




¿Qué es la Ortodoxia?

Es la auténtica religión cristiana predicada por Jesucristo, transmitida por los Apóstoles a sus sucesores y conservada celosamente por la Iglesia Ortodoxa a través de los siglos en toda su auténtica pureza. Es la doctrina recta, la contenida en la Sagrada Escritura sin añadir ni quitar nada, en la Tradición y en los 7 Concilios Ecuménicos. Es la doctrina enseñada y predicada por la Iglesia Ortodoxa para glorificar a Dios y salvar las almas, según voluntad de Cristo. Es Ortodoxo quien sigue la doctrina de N.S.J. y las enseñanzas de la Iglesia Ortodoxa. Más exactamente, el que sigue la recta doctrina de Jesucristo. A esta doctrina y enseñanza de Nuestro Señor Jesucristo, defendida y propagada por la Iglesia Ortodoxa, se llama: "ORTODOXIA."





¿Qué es la Iglesia Ortodoxa?

La Iglesia Ortodoxa es la sociedad de los fieles cristianos, fundada por N.S. Jesucristo sobre la Fe de los doce Apóstoles, que viven unidos por una misma doctrina, por la ley de Dios, por la jerarquía instituida divinamente y por la práctica de los Sacramentos, y obedecen a los Canónicos Pastores.

La Iglesia Ortodoxa posee la doctrina auténtica de Cristo, tal cual salió de sus labios y fue predicada por los apóstoles en el primer siglo de la era cristiana, allá en Palestina; practica sus mandamientos, vive la vida de la gracia que nos dejó por su muerte y sacramentos, espera en la vida eterna, sigue las enseñanzas de los 7 Concilios Ecuménicos y permanece estrechamente unido a sus pastores, los sacerdotes y obispos ortodoxos, descendientes en línea recta de los Apóstoles. Sólo reconoce como única y eterna cabeza de la Iglesia a N.S. Jesucristo que nos dirige, nos enseña y nos salva. Ella es la depositaria de la Doctrina de N.S.J. y continúa su obra salvadora y de amor en toda la tierra. Dios prometió a su Iglesia la asistencia del Espíritu Santo para no caer ni enseñar el error, y su permanencia en ella hasta la consumación de los siglos.




¿Dónde se halla contenida la doctrina Ortodoxa?

Las fuentes de donde extraemos nuestra fe ortodoxa son dos: La Sda. Escritura y la Santa Tradición. La revelación hecha por Dios al hombre sobre lo que debe creer y practicar para agradar a Dios y conseguir su salvación eterna se hallan únicamente en estas dos fuentes. La única que interpreta y enseña esta revelación es la Iglesia, pues así lo estableció N. S. Jesucristo, y es una prueba de seguridad de que estamos en la verdad, pues Jesucristo prometió su asistencia a sus apóstoles y a su Iglesia. La Biblia es la palabra de Dios, revelada al hombre por medio de los patriarcas, profetas y apóstoles, y que se halla escrita en lo que se llama Antiguo y Nuevo Testamento. El Antiguo Testamento es un anuncio y preparación para recibir a Jesucristo, prometido a nuestros padres Adán y Eva en el Paraíso Terrenal después de su pecado, y el Nuevo Testamento es esa espera y promesa, hecha realidad: Jesucristo, el Hijo de Dios, se hace hombre. Toda la Biblia gira alrededor de Cristo. Cristo es su centro. La Biblia consta de 72 libros: 45 en el Antiguo Testamento y 27 en el Nuevo, divididos en libros Proféticos, Didácticos e Históricos.

El verdadero autor de estos libros sagrados es Dios, que se sirvió de un hombre para Transmitir su doctrina y mandamientos, asistiéndolo para que no se equivoque, pero respetando siempre el estilo de cada escritor inspirado. La Sda. Tradición son las verdades reveladas por Dios que no se hallan escritas en la Sta. Escritura y que se han transmitido oralmente de generación en generación. Hoy la hallamos manifestada por escrito en los Concilios, Santos Padres, Símbolos, Liturgias, Costumbres y leyes eclesiásticas, Monumentos, Pinturas... Tanto la Sda. Biblia como la Santa Tradición son reveladas por Dios, son las enseñanzas de N. S. Jesucristo. La revelación de Dios a los hombres se cierra definitivamente con la muerte del último apóstol, San Juan Evangelista, muerto cerca del año 100 d. Cristo.

Podemos resumir lo dicho en un simple esquema. La Ortodoxia se halla contenida en:

A) Sagrada Escritura.

B) Tradición Apostólica.

La Tradición la encontramos manifestada en:

1-Siete Concilios Ecuménicos.

2-Santos Padres y Escritores Cristianos.

3-Símbolo de los Apóstoles.

4-Símbolo — Niceno — Constantinopolitano.

5-Símbolo de San Atanasio.

6-Las Liturgias de la Iglesia.

7-Monumentos, Pinturas, Arqueología cristiana...

8-Los Libros Simbólicos: a) La Confesión Ortodoxa de Pedro Moghila; b) La Confesión Ortodoxa de Dositeo, Patr. de Jerusalén, 1672; c) El Catecismo de Filareto de Moscú.

9-El Magisterio permanente de la Iglesia.

10-La Legislación Eclesiástica.

11-Las costumbres y usos Cristianos.



Diferencias doctrinales entre la iglesia Ortodoxa y Romana

La diferencia fundamental es la relacionada con la supremacía Universal de la jurisdicción de Roma y la Infalibilidad Papal, que la Iglesia Ortodoxia no puede admitir, pues se opone a la Escritura y a la Tradición. La autoridad máxima y la infalibilidad descansan en el Concilio Ecuménico.

Además de lo dicho, existen otras consideraciones que podemos agrupar en dos apartados básicos: a) diferencias generales y b) diferencias especiales. Para dar una idea sintética de ellos, pasamos a una reseña esquemática de cuya lectura se infiere la gran posibilidad de su superación si se tiene en su debida cuenta, el espíritu de hermandad que anima, por sobre todo, el obrar de los verdaderos cristianos.

1. Generales: "dogmáticas, litúrgicas y disciplinares."

En la Iglesia Ortodoxa sólo se admiten 7 Concilios Ecuménicos. En la Iglesia Romana — 20.

La Iglesia Ortodoxa no admite la procedencia del Espíritu Santo del Padre y el Hijo, sino únicamente del Padre. Por esto la Iglesia Ortodoxa rechaza la adición del "Filioque" en el Símbolo Niceno- Constantinopolitano, aprobada por Roma.

La Consagración del Pan y del Vino en el Cuerpo y la Sangre de N. S. J. en la Misa se efectúa por el Prefacio, las Palabras del Señor y la Epíclesis y no por las palabras dichas por Cristo en la Ultima Cena como enseña la Iglesia Romana.

La Iglesia Ortodoxa no admite la infalibilidad del Obispo de Roma en ningún caso. La Infalibilidad es una prerrogativa de toda la Iglesia, y no de una persona.

La Iglesia Ortodoxa enseña que las decisiones de un Concilio Ecuménico son superiores a las decisiones del Papa de Roma o cualquier jerarca eclesiástico.

La Iglesia Ortodoxa no admite la Supremacía Universal de Derecho del Obispo de Roma sobre toda la Iglesia Cristiana. Todos los obispos son iguales. Sólo reconoce una Primacía de Honor o una Supremacía de Hecho (Primus inter pares).

La Virgen María fue concebida en pecado original como los demás seres humanos. La Iglesia Romana, por definición del Papa Pío IX, en el año 1854, proclamó "Dogma" de Fe la Inmaculada Concepción.

La Iglesia Ortodoxa niega la existencia del Purgatorio y del Limbo.

El Sacramento de la Santa Unción puede ser recibido varias veces por los fieles, en caso de cualquier enfermedad espiritual o corporal, y no solamente en peligro de muerte como en la Iglesia Romana

En la Iglesia Ortodoxa el ministro ordinario del Santo Crisma es el Sacerdote; en la Iglesia Romana lo es el Obispo, y el sacerdote solo extraordinario.

La Iglesia Ortodoxa no admite la existencia de las indulgencias. Distinta Concepción teológica sobre religión, Iglesia, Encarnación, Gracia, imágenes, escatología, Virgen María, Tradición, Jerarquía, Espíritu Santo, Purgatorio, Sacramentos, Culto de los Santos, infalibilidad, Estado...

En el Sacramento del Matrimonio el Ministro es el Sacerdote, y no los Contrayentes, como quiere la Iglesia Romana. Admite en casos excepcionales el Divorcio.

2. Especiales: Existen, además algunas otras diferencias disciplinarias o litúrgicas que no hacen a la doctrina o dogma tales serían, por ejemplo:

1) En la Iglesia Ortodoxa sólo se permiten Iconos en los templos.

2) Los Sacerdotes ortodoxos pueden libremente optar entre el Matrimonio o el Celibato.

3) Bautismo por inmersión en la Iglesia Ortodoxa. En la Romana por aspersión.

4) En el Sacrificio Eucarístico se usa pan con levadura.

5) El calendario ortodoxo y romano es diferente especialmente en cuanto a la Pascua de Resurrección.

6) Comunión de los fieles bajo las dos especies.

7) En la Iglesia Ortodoxa no existen las devociones del Sagrado Corazón de Jesús, Corpus Christi, Vía Crucis, Rosario, Cristo Rey, Inmaculado Corazón de María, y otras conmemoraciones análogas.

8) El Proceso de Canonización de un santo es distinto en la Iglesia Ortodoxa, en donde toma una mayor parte el pueblo en el reconocimiento de su santidad.

9) En la Iglesia Ortodoxa sólo existen 3 Ordenes Menores: Lector, Acólito y sub-diácono. En la Iglesia Romana son 4:Ostiario — Lector — Exorcista — Acólito.

10) El Santo Miron (Confirmación) y la Comunión en la Iglesia Ortodoxa se efectúa inmediatamente después del Bautismo.

11) En la Fórmula de la Absolución de los pecados en el Sacramento de la Confesión, el sacerdote absuelve no en nombre propio, sino en nombre de Dios: "Dios te absuelve de tus pecados…" En la Iglesia Romana, el Sacerdote absuelve en su nombre como representante de Dios: "Ego absolvo a peccatis tuis..."

12) La Iglesia Ortodoxa no admite el poder temporal de la Iglesia. En la Iglesia Romana tal doctrina es dogma de fe.



¿Por qué soy Ortodoxo?

Soy ortodoxo porque pertenezco a la sociedad de los fieles cristianos unidos por la fe ortodoxa que siguen las enseñanzas y doctrinas de la Iglesia Ortodoxa, y viven conforme a lo que ella enseña, obedeciendo a sus Pastores en todo lo concerniente a la gloria de Dios y la salvación del alma. Soy Ortodoxo porque vivo y practico la fe y la virtud en la Iglesia Ortodoxa. Me hago miembro de ella por medio del Santo Bautismo administrado por sus ministros; asisto a las Iglesias ortodoxas y a su culto, me acerco a sus sacramentos, escucho la voz de Dios a través de sus pastores, trato de vivir de la Gracia que derrama continuamente sobre todos sus hijos.

Soy Ortodoxo, porque amo al verdadero Dios, a Jesucristo y su doctrina, según así lo enseña y predica la Santa Iglesia Católica Apostólica Ortodoxa. En otro orden de consideraciones, ampliando lo que acabamos de decir, es llamado Ortodoxo el que cree Rectamente (porque la palabra griega "Ortodoxia" significa "Doctrina Recta"). La religión Cristiana Ortodoxa es aquella que Cristo fundó. Ella enseña: las verdades que debemos creer firmemente, los deberes que hemos de practicar y los medios que hemos de emplear para santificarnos. "Iglesia" es la agrupación de todos los cristianos que son bautizados, profesan la Doctrina de Jesucristo, participan de los mismos Sacramentos y obedecen a los Canónicos (legítimos) Pastores. Ella es la Depositaria de la Doctrina de Jesucristo y continúa su obra en la tierra. Canónicos o Legítimos Pastores de la Iglesia son los que enseñan y gobiernan a la Iglesia en nombre de Jesús, a saber los Obispos, los Sacerdotes y los Diáconos que son ordenados apropiadamente y se encuentran en orden con su Superior Autoridad Eclesiástica y con las leyes o cánones de su Iglesia. Cristo fundó su Iglesia para enseñar, santificar y salvar a todos los hombres. Su Iglesia permanecerá para siempre porque Cristo prometió estar con ella "hasta el fin de los siglos" y ser su Cabeza invisible. Fuera de la Iglesia no hay salvación porque Ella recibió de Jesús el poder y los medios para salvar a los hombres.

La Iglesia que reúne las cuatro notas o características que distinguen la verdadera Iglesia: Una — Santa — Católica — Apostólica, es solamente la Iglesia Ortodoxa Oriental. Ella ha mantenido por veinte siglos los mismos sacramentos, las mismas Doctrinas y los mismos Pastores que son los sucesores de los Apóstoles. Su nombre de Ortodoxa le viene de que Ella cree y enseña correctamente la doctrina de Cristo. Ella se ha mantenido rectamente en la doctrina desde Jesucristo hasta el día de hoy. Nos llamamos Ortodoxos porque creemos exactamente lo que los Apóstoles enseñaron. El Primado de honor lo posee, el Patriarca Ecuménico que reside en Constantinopla. (Yérmanos Potizoidis, "La Doctrina de la Iglesia Cristiana Ortodoxa").



¿Qué enseña la Ortodoxia?

Las principales verdades que enseña la Ortodoxia se hallan contenidas en el Credo Niceno-Constantinapolitano, en donde se afirma:

1. Creo en un sólo Dios Padre, Omnipotente, Creador del Cielo y de la tierra, de todo lo que es visible e invisible.

2. Y en un sólo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos. Luz de Luz, Dios Verdadero de Dios Verdadero, engendrado y no hecho, consubstancial al Padre, por quien fueron hechas todas las cosas.

3. Que descendió de los cielos por causa de nosotros los hombres, y por nuestra salvación y encarnóse por el Espíritu Santo y en María Virgen y se hizo Hombre.

4. Y fue crucificado por nuestra causa, bajo el poder de Poncio Pilatos, padeció y fue sepultado.

5. Y resucitó al tercer día, según las Escrituras.

6. Y subió a los Cielos y sentóse a la diestra del Padre.

7. Y nuevamente vendrá con gloria, para juzgar a los vivos y a los muertos y cuyo Reino no tendrá fin.

8. Y en el Espíritu Santo, Señor vivificador, que del Padre procede y que es con el Padre y el Hijo adorado y glorificado, y que habló por los profetas.

9. Y en una Iglesia Santa, Católica y Apostólica.

10. Confieso, también un solo Bautismo para la remisión de los pecados.

11. Y espero la resurrección de los muertos.

12. Y la vida del siglo futuro. Amén.

Sin perjuicio de lo expuesto, existe un cuerpo de verdades, atingente a lo dicho, relacionadas todas ellas al dogma, a la liturgia y a la ética religiosa.

Enlaces

CHIESA ORTODOSSA AUTONOMA DELL'EUROPA OCCIDENTALE E DELLE AMERICHE


ARCIDIOCESI ORTODOSSA DI MILANO


http://www.orthodoxchristians.eu/



DIOCESIS ORTODOXA HISPANA









 

SIQUIRRES

Fotos Mision Cotsta Rica


Costa Rica 2005-2006